A pocos pasos de la gran ciudad

“Señora, señor. Usted viene de inscribirse al Servicio de la Población, quiere decir que usted se ha instalado en Renens. Nosotros le damos la BIENVENIDA a nuestra ciudad y esperamos que usted pase momentos especiales y felices.

El dossier que usted tiene entre sus manos esta destinado a facilitarle su llegada y darle las claves para orientarse en la ciudad y presentarle todo lo que ésta le puede ofrecer. Esperamos también que pueda despertar su interés de partir al descubrimiento de su nuevo lugar para vivir…”

Dossier entregado por el Municipio de Renens al incribirte como residente

Trasladar tu vida de una ciudad a otra, es decir, mudarse, me recordó porque comencé este blog hace algunos años.

Hace dos mes que llegamos a Renens, un pueblo situado justo al lado de Lausanne, conocido como uno de los grandes receptores de residentes extranjeros de la gran ville. De una región rural suiza (Jura) pasamos a la vida citadina que ofrece la cuarta ciudad más grande del país. Precios estratosféricos por un apartamento decente, mucha circulación, un pequeño metro, tren, tranvía, actividades culturales, clubes y asociaciones para todos los gustos, restaurantes del mundo, vida nocturna y por supuesto mucha inmigración.

Confirmar que no he perdido mi capacidad de asombro ha sido alentador. Quiere decir que pese a todas las vueltas que he dado, de turismo o cambiando de domicilio, no me he hecho inmune a percibir todo lo que no había tenido de donde vengo.

Image“Bonjour madame: Bonjour Monsieur”. De las primeras cosas que me sorprendieron al llegar  a Suiza fue que en las calles de Courrendlin (ciudad de 2.500 habitantes donde viví) si te cruzabas con alguien te miraba a los ojos y te decía: Bonjour Madame (Buenos días, señora). Claro, antes vivíamos en una región formada de pequeños pueblos que no han perdido la costumbre de aplicar las reglas básicas de cortesía.

En Renens es diferente. Acostumbrada a decir todo el tiempo “Bonjour Monsieur/Madame”, saludar se convirtió en un automatismo y me he dado cuenta que normalmente tomo la iniciativa para dirigirme a los demás, un saludo a los que muchos responden casi sorprendidos.

Si cruzabas un paso de cebra, en el Jura, hacías una señal con la mano o con la cabeza al conductor que te dejaba pasar. Sin olvidar que normalmente debes buscar su mirada, porque sino te tomaban como mal educada(o) y si tienes rasgos foráneos encuentran la confirmación de algún estereotipo negativo ligado a la inmigración.

Otra costumbre, insólita para mi, era el saludo al conductor del autobús. Te montabas y le dabas los buenos días al chofer, quien normalmente te respondía. Muchas veces era el quien toma la iniciativa para saludarte. Ah, y cuando te bajabas les dabas las gracias por el servicio prestado, algo que no vi ni en Barcelona ni en mi Barranquilla natal.

Tu billete de tren lo compras en el autobus. Otra agradable sorpresa en el transporte público suizo es que cuando me subía al autobús en Courrendlin podía hacer un billete directo que combinaba autobús y tren. Es decir, que si iba por ejemplo a Zurich, desde la parada de mi casa tomaba un autobús hacia la estación de tren y luego solo embarcaba porque tenía mi billete hasta el destino final. Aquí no funciona de la misma manera, pero algo novedoso es que en todas las paradas de autobuses hay dispensadores automáticos para comprar tu billete, cosa que no había visto antes. Y el conductor no tiene que preocuparse de cobrar, sólo de conducir. Increíble no creen?

Coincidir con amigos: Misión imposible. La jarra de agua fría que nos cayó al darnos cuenta lo difícil que es quedar con alguien en Suiza, todavía nos mantiene mojados. Acostumbrada que en Colombia todas las casas tienen las puertas ‘abiertas’ para el que quiera llegar llegue, con quien quiera y a la hora que quiera; pasé de vivir en Barcelona donde anunciabas la terraza donde estabas e iba llegando todo el mundo, a un polo completamente opuesto.

Los amigos de infancia de mi pareja, han organizado pic-nicks, cenas o aperitivos como mínimo con un mes de antelación. Sólo la visita improvisada de un amigo después de un año de vivir en Suiza ha sido lo más espontáneo y parecido a lo normal en Barna.

Y con la familia: tres cuartos de lo mismo. Realmente no tan estricto exacto, pero si que se respetan los límites. No llegan sin avisar, llaman como mínimo siempre y aunque en la casa de los padres no se aplica esta regla, éstos si que son más reservados al llegar a casa de los hijos sin decir nada. Y entre hermanos hay un poco más de espontaneidad, claro, nada que ver con las familias latinoamericanas.

La pesadilla de entregar tu apartamento. Ya encontrar apartamento cerca de Lausanne nos llevó casi seis meses. Postulábamos, enviamos todos los documentos que te pedían en el dossiers y nada. Como mirábamos los de mejor precio competíamos con mínimo 20 candidatos, al final, nos salvó una aceptación en extremis de uno que rozaba el límite de lo pagable e impagable por nuestra pequeña familia.

De la primera mudanza en Suiza aprendí lo que significa entregar el sitio que alquilaste, l’etat de lieu traducido: el estado de lugar.

Algo de verdad increíble. Tienes que dejar el sitio y todo lo que encontraste igual a como te lo entregaron. El encargado de la inmobiliaria o el dueño llega con un formulario interminable donde describe todas las habitaciones y el estado de sus elementos: suelo, muros, lámparas, muebles, vitro cerámica, etc… y califican el estado de entrada que debe coincidir con el estado de salida. Un horror porque depende de su evaluación debes pagar para que de nuevo sea adecuado al estado inicial… Continuará

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6 respuestas a A pocos pasos de la gran ciudad

  1. Luis dijo:

    solo decir que estas cosas hay que vivirlas para contarlas, tal cual tu lo haces y que nos sirve de información para entender mas las culturas. buen articulo, como de costumbre..

  2. Que interesante Erika querida, me encanta ver el mundo a través de tus ojos. Que fotografias tant bonitas :OD Pues si parece que no es el cambio de pueblo a ciudad a un lado las diferencias, se note igual en todos los rincones, a mi me resultó parecido al volver a Barcelona después de años de vivir en Girona. Sobre todo lo que mas me impacto fueron los tumultos del transporte público, tantísima gente de toda índole apiñada en la mañana de camino al trabajo…
    Muchos besitos para toda la familia!!!

  3. Organizar una cena con amigos con un mes de anticipación…. jajaja qué pereza!!

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