Que no estamos en el paraíso

Cercanos de la gran ciudad redescubrí otros aspectos de una Suiza, modelo de país en muchos sentidos pero demasiado idealizada en otros. Mis padres tenían razón: no todo lo que brilla es oro*

Imaginen la escena: Llueve. Una niña de casi dos años duerme en su cochecito, mientras unos padres, contando el tiempo justo entre trayectos, intentan llegar  a tiempo al aeropuerto. Cargados de maletas para pasar cuatro días en Barcelona se bajan del tren y confirman los retrasos anunciados en la web pocos minutos antes.

IMG-20130620-00405Se bajan de la estación y una persona de información les aconseja tomar un bus para llegar a su destino. Paragua, cochecito, maletas, bebé y padres salen de la estación y toman el autobús que indica AEROPUERTO. Tres paradas más tarde el bus se detiene y el elegante conductor (de chaqueta y todo) desciende de su asiento y le informa a sus pasajeros: vecinos, turistas japoneses, jóvenes y familias que allí termina su ruta. Pese a pedir una explicación lógica, el conductor sólo repite como un autómata: “esa es la orden que tengo, lo siento”. ¿Pueden creer que esto pasé en una ciudad como Ginebra? ¿Si, en Suiza?

Ya saben quienes son los protagonistas de la historia que afortunadamente tuvo final feliz. Nuestra anécdota me recordó que ningún modelo es perfecto, incluido un país donde la organización es la regla en la mayoría de los casos.

Ascensores hasta la mitad

Hay cosas cotidianas que no entiendo en Suiza y que no encajan en mi ideal de país avanzado; otras por el contrario, son el resultado de un modelo distinto de operar al que debes habituarte. Claro, te puede gustar o no.

En muchos edificios antiguos (30/40 años aprox.) quién sabe que arquitecto decidió inventar un modelo de ascensor que yo he bautizado como “ni tu, ni yo”.  Resulta que el ascensor no llega a cada planta. Por ejemplo, entre la segunda y la tercera el ascensor tiene la salida en medio de las dos. Con lo cual si vives en el segundo piso tienes una pequeña escalera que descender para llegar  a tu apartamento, y si vives en el tercero tienes que subir otra igual.

¿Porqué? No he consultado a ningún arquitecto local, pero pienso que el criterio es economizar en los trabajos que obligarían a hacer más puertas de entrada y de salida del ascensor o tal vez, así ganan un poco de espacio. Vaya, que no lo entiendo.

Algo es seguro, mientras haces la mudanza, vas con el cochecito de tu bebé o por alguna razón te toca llevar muletas les aseguro que es inevitable recordar la madre del ‘genio’ que inventó el modelo.

Grandes edificios: lavadoras comunitarias

En la mayoría de los grandes edificios no tienes derecho a tener tu propia lavadora en el apartamento. Algunas razones suelen ser: la seguridad en caso de posibles escapes, el tipo de seguro del inmueble que no incluye los daños por esta causa o el aumento del consumo de agua, cifra que normalmente va incluida en ‘los gastos’, como llaman a la cuota suplementaria que debes pagar por el servicio de conserje e infraestructuras comunes.

Pese a pagar una suma de alquiler bastante considerable ¿tienes que utilizar una lavadora común, ubicada en el sótano del edificio?. Pues si. Además debes establecer tu turno en la semana y comprar una tarjeta recargable para pagar tus lavados. Algo a lo que nuestra pequeña familia no está acostumbrada y pese a prohibirse específicamente en el contrato pudimos llegar a un acuerdo con el propietario para instalar un lavavajillas y con la maniobra hemos ‘colado’ nuestra lavadora.

En nuestros tiempos, una lavadora es un elemento de primera necesidad. Lo de las lavadoras comunitarias me parece un buen sistema para solteros y estudiantes, pero para una familia es demasiado estresante e incómodo. Vaya que tampoco lo entiendo.

Salud: tu decides cuanto pagar mensualmente

Si eres suizo no te cuestionas este tipo de cosas. Estas habituado, sabes como funciona el sistema de salud, te tomas el trabajo de hacer cálculos estadísticos, revisas regularmente los precios entre los seguros médicos, ensayas y sobretodo dejas un dinero de parte para utilizar en caso de que los cálculos y la salud te falle.

Como he explicado en otros textos el alto salario de un empleado suizo se debe, en gran parte, a que éste recibe todo el salario bruto en su cuenta. De allí el debe pagar los impuestos al Estado y su Cantón (Comunidad Autónoma o Dpto) y sus seguros obligatorios de salud y vivienda, exceptuando la parte que va a la pensión y que ya viene descontada (1).

En un año y medio que vivimos en Suiza hemos cambiado tres veces de Caisse maledie (Seguro Médico). Ensayamos una, encontramos otra más barata. Antes de su aumento de precio nos volvimos a pasar a la primera y a propósito del traslado a Renens nos cambiamos a otra más económica.

A groso modo, la sanidad funciona como un ente mixto. Las infraestructuras son públicas: hospitales y centros de rehabilitación, mientras que: gestores y médicos funcionan como un sistema privado que te ofrecen servicios y emiten facturas por el monto del valor del mismo.

En función de lo que estas dispuesto a pagar mensualmente incluyes servicios que serán cubiertos con tu cuota, como: hospitalizaciones, elección de médicos, rembolso de medicamentos, ambulancia, etc.

Un mínimo de cobertura es obligatoria, pero para pagar realmente lo mínimo mínimo mensual debes estar de acuerdo en rembolsar toda la factura cada vez que utilices un servicio médico. Teniendo en cuenta los precios de cada consulta  de médico general (200CH- 180€) es una opción muy poco utilizada.

Pagar menos ¿sale a cuenta?

A veces si, a veces no. Para entender un poco el sistema les explico nuestro caso. Hicimos cálculos, teniendo en cuenta nuestra edad, estado de salud y nuestra media de visitas al médico por año. Con esta variable nos salía mejor pagar cada consulta cuando necesitáramos ir al médico, para evitar pagar muchísimo más al mes.

El sistema que nos permite disminuir nuestra cuota mensual nos obliga a pagar el 90% de cada factura por costos médicos hasta llegar a un máximo de 2.500 Francos (2.200€ ó $4.400.000 Pesos Col.). En resumen, nos toca pagar casi todo si no superamos los 2.500CH- en cada factura. Una vez se supera la cifra el Seguro opera en sentido inverso y son ellos los que pagan el 90% y nosotros solo el 10%.

Insisto, es un modelo sanitario complicado, que te obliga a ser organizado, nunca quedarte sin reservas en el bolsillo y estimar tus gastos anuales por este concepto. Eso si, generalmente funciona muy bien.

Hace una semana me rompí el tobillo justo saliendo de casa. De momento, la factura del primer día iba en 500CH- (400€) que incluía: la consulta médica, un examen de laboratorio, una radiografía y un yeso. Contando un examen de laboratorio cada semana, radiografía y consulta médica durante las cinco semanas restantes, pensamos en estar bien cerca de los 2.000CH- una suma que todavía resulta ventajosa en términos de ahorro si por el contrario hubiéramos contratado una cuota mensual más alta y un monto mínimo más bajo a cargo de nosotros. Eso si ha sido una gran despensa familiar no muy considerada y sobretodo nada bienvenida.

Nuestro largamente deseado verano cerca al lago Lemán finalmente comenzó, pero no precisamente con el pie derecho.

 En el próximo entra-artículo: Vistazo al sistema educativo helvético. Puntos débiles y puntos fuertes.

Notas:

*Segunda parte de la entrada: A pocos pasos de la gran ciudad.

(1) Gran parte de la población contrata una pensión privada y ahorran allí dinero para mejorar la suma a recibir una vez jubilados.

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A pocos pasos de la gran ciudad

“Señora, señor. Usted viene de inscribirse al Servicio de la Población, quiere decir que usted se ha instalado en Renens. Nosotros le damos la BIENVENIDA a nuestra ciudad y esperamos que usted pase momentos especiales y felices.

El dossier que usted tiene entre sus manos esta destinado a facilitarle su llegada y darle las claves para orientarse en la ciudad y presentarle todo lo que ésta le puede ofrecer. Esperamos también que pueda despertar su interés de partir al descubrimiento de su nuevo lugar para vivir…”

Dossier entregado por el Municipio de Renens al incribirte como residente

Trasladar tu vida de una ciudad a otra, es decir, mudarse, me recordó porque comencé este blog hace algunos años.

Hace dos mes que llegamos a Renens, un pueblo situado justo al lado de Lausanne, conocido como uno de los grandes receptores de residentes extranjeros de la gran ville. De una región rural suiza (Jura) pasamos a la vida citadina que ofrece la cuarta ciudad más grande del país. Precios estratosféricos por un apartamento decente, mucha circulación, un pequeño metro, tren, tranvía, actividades culturales, clubes y asociaciones para todos los gustos, restaurantes del mundo, vida nocturna y por supuesto mucha inmigración.

Confirmar que no he perdido mi capacidad de asombro ha sido alentador. Quiere decir que pese a todas las vueltas que he dado, de turismo o cambiando de domicilio, no me he hecho inmune a percibir todo lo que no había tenido de donde vengo.

Image“Bonjour madame: Bonjour Monsieur”. De las primeras cosas que me sorprendieron al llegar  a Suiza fue que en las calles de Courrendlin (ciudad de 2.500 habitantes donde viví) si te cruzabas con alguien te miraba a los ojos y te decía: Bonjour Madame (Buenos días, señora). Claro, antes vivíamos en una región formada de pequeños pueblos que no han perdido la costumbre de aplicar las reglas básicas de cortesía.

En Renens es diferente. Acostumbrada a decir todo el tiempo “Bonjour Monsieur/Madame”, saludar se convirtió en un automatismo y me he dado cuenta que normalmente tomo la iniciativa para dirigirme a los demás, un saludo a los que muchos responden casi sorprendidos.

Si cruzabas un paso de cebra, en el Jura, hacías una señal con la mano o con la cabeza al conductor que te dejaba pasar. Sin olvidar que normalmente debes buscar su mirada, porque sino te tomaban como mal educada(o) y si tienes rasgos foráneos encuentran la confirmación de algún estereotipo negativo ligado a la inmigración.

Otra costumbre, insólita para mi, era el saludo al conductor del autobús. Te montabas y le dabas los buenos días al chofer, quien normalmente te respondía. Muchas veces era el quien toma la iniciativa para saludarte. Ah, y cuando te bajabas les dabas las gracias por el servicio prestado, algo que no vi ni en Barcelona ni en mi Barranquilla natal.

Tu billete de tren lo compras en el autobus. Otra agradable sorpresa en el transporte público suizo es que cuando me subía al autobús en Courrendlin podía hacer un billete directo que combinaba autobús y tren. Es decir, que si iba por ejemplo a Zurich, desde la parada de mi casa tomaba un autobús hacia la estación de tren y luego solo embarcaba porque tenía mi billete hasta el destino final. Aquí no funciona de la misma manera, pero algo novedoso es que en todas las paradas de autobuses hay dispensadores automáticos para comprar tu billete, cosa que no había visto antes. Y el conductor no tiene que preocuparse de cobrar, sólo de conducir. Increíble no creen?

Coincidir con amigos: Misión imposible. La jarra de agua fría que nos cayó al darnos cuenta lo difícil que es quedar con alguien en Suiza, todavía nos mantiene mojados. Acostumbrada que en Colombia todas las casas tienen las puertas ‘abiertas’ para el que quiera llegar llegue, con quien quiera y a la hora que quiera; pasé de vivir en Barcelona donde anunciabas la terraza donde estabas e iba llegando todo el mundo, a un polo completamente opuesto.

Los amigos de infancia de mi pareja, han organizado pic-nicks, cenas o aperitivos como mínimo con un mes de antelación. Sólo la visita improvisada de un amigo después de un año de vivir en Suiza ha sido lo más espontáneo y parecido a lo normal en Barna.

Y con la familia: tres cuartos de lo mismo. Realmente no tan estricto exacto, pero si que se respetan los límites. No llegan sin avisar, llaman como mínimo siempre y aunque en la casa de los padres no se aplica esta regla, éstos si que son más reservados al llegar a casa de los hijos sin decir nada. Y entre hermanos hay un poco más de espontaneidad, claro, nada que ver con las familias latinoamericanas.

La pesadilla de entregar tu apartamento. Ya encontrar apartamento cerca de Lausanne nos llevó casi seis meses. Postulábamos, enviamos todos los documentos que te pedían en el dossiers y nada. Como mirábamos los de mejor precio competíamos con mínimo 20 candidatos, al final, nos salvó una aceptación en extremis de uno que rozaba el límite de lo pagable e impagable por nuestra pequeña familia.

De la primera mudanza en Suiza aprendí lo que significa entregar el sitio que alquilaste, l’etat de lieu traducido: el estado de lugar.

Algo de verdad increíble. Tienes que dejar el sitio y todo lo que encontraste igual a como te lo entregaron. El encargado de la inmobiliaria o el dueño llega con un formulario interminable donde describe todas las habitaciones y el estado de sus elementos: suelo, muros, lámparas, muebles, vitro cerámica, etc… y califican el estado de entrada que debe coincidir con el estado de salida. Un horror porque depende de su evaluación debes pagar para que de nuevo sea adecuado al estado inicial… Continuará

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Esto es Suiza

En una una extensión geográfica similar a la de Catalunya en España y un poco más pequeña que el departamento de Casanare en Colombia se hablan cuatro idiomas oficiales y se confederan 26 ‘países’ que se mantienen fuertes aislados de la zona euro.

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He aquí las palabras con las que hubiera descrito este pequeño país europeo antes de conocer en Barcelona al primer suizo en mi vida: relojes, chocolates, vacas, neutralidad, asilos políticos, organización, bancos y riqueza.

Mi descripción hace diez años, tiempo que llevo viviendo en Europa, era más bien patética: Idioma oficial: el suizo. Ubicación geográfica: desconocida, pero probablemente vecina a Suecia. Orografía: montañosa y abundantes praderas, claro como las de Heidi*.

Admito mi ignorancia segura que muchos latinoamericanos o europeos todavía no saben mucho más de lo que yo sabía antes de tener un contacto con esta particular nación y  más de una vez han confundido su gentilicio de suizos por suecos.

Hace nueve meses vivo en Courrendlin, una pequeña ciudad de 2.500 habitantes, situada al lado de Delémont, capital del Jura, vigésimo sexto y último cantón del país. Precisamente comenzaré por aquí, deteniéndome en su composición política, una de sus tantas particularidades a descubrir.

Cuatro lenguas oficiales y 26 ‘países’ confederados

En vez del inexistente suizo, la Confederación Helvética reconoce cuatro idiomas oficiales: el alemán, el francés, el italiano y el retrorromance o también  llamado romanche. Además existen dialectos como el Suizo alemán de Zurïch o de Berna y algunos otros derivados del francés que son menos utilizados. También puedes encontrar ciudades completamente bilingües donde dependiendo de la zona que habitas se habla un idioma u otro, entre ellas: Berna, Friburgo, Valais donde se aprende  alemán y francés. Por su parte, los Grisones es trilingüe y hablan alemán, romanche e italiano.

Se preguntarán ¿cómo lo hacen? En la práctica no resulta tan complicado para ellos. Cada cantón tiene su lengua oficial que desde pequeños aprenden en la escuela, además de estudiar, como mínimo, otro idioma del país.

En cifras, el alemán es la lengua materna del 72,5% de los nacionales suizos y tiene conocimientos de ella hasta el 80% del total de la población de Suiza. El francés es la lengua del 21% de los ciudadanos suizos y hasta un 50% de su población tiene conocimientos de este idioma.

Sin lugar a dudas el alemán y el francés son las lenguas más utilizadas en la economía, la cultura, la política y la enseñanza del país.

Todo esto me hace recordar Catalunya y su lucha histórica por conseguir sea reconocida su lengua. Tal vez si España desde el inicio no hubiera intentado aniquilar el catalán y hubiera respetado la cultura y los idiomas de cada región, el sentimiento de los catalanes verso al estado fuera distinto. Bueno, esa es otra historia.

Otra particular del país, teniendo en cuenta su área geográfica (casi tan grande como Cataluña y un poco más pequeña que el departamento de Casanare en Colombia) es su distribución política.

Suiza es una confederación de unidades territoriales denominadas cantones, cada una comparable a un país, por eso es también denominada Confederación Helvética.

Los cantones constituyen el ente político y administrativo sobre el que se construye el Estado nacional suizo, de carácter fuertemente federal. Toda competencia no atribuida expresamente por la Constitución Suiza a la Confederación pertenece a los cantones, que a su vez deciden qué competencias asignan a sus municipios, lo que da lugar a una gran heterogeneidad en el grado de autonomía.

Se gana más se paga más

Desmontando un mito, si bien es cierto que un empleado suizo suele ganar  tres o cuatro veces más de lo que gana un empleado en España, este sueldo es entregado sin hacer ningún tipo de deducción, es decir, sin haber hecho ningún aporte por el costo de los servicios de salud (Sanidad Pública en España ó el antiguo Seguro Social en Colombia) ni a los impuestos, ni a los seguros obligatorios de hogar que impone el Estado, hecho que en definitiva disminuye notablemente ese astronomico salario.

Es como si todos los aportes te los ingresaran a tu cuenta mensualmente y después tu debes ir pagándolo mensual o semestralmente al Estado por los servicios que te ofrece. También es cierto que luego de haber pagado tus aporte el salario resulta más elevado que la media europea, pero debes contar que TODO, especialmente el ocio, cuesta hasta dos o tres veces más que en el resto de Europa.

En definitiva, vives cómodamente si te olvidas de: bajar cada día a tomar cualquier cosa en el bar con los amigos, ir con frecuencia a cenar a un restaurante con tu pareja y tomar el servicio de taxi, entre otras cosas que suelen salir extremadamente costosas.

Paraíso: ¿fiscal?

Otro tópico mundial son las famosas cuentas suizas. Atraídos por el llamado secreto bancario instaurado en el país, muchos millonarios han depositado sus riquezas en bancos suizos, lo que sin lugar a dudas ha favorecido el crecimiento económico suizo.

Esta ley es una de sus principales fortalezas económicas y por su puesto, tiene grandes contras. De momento, las fuertes presiones internacionales sólo han conseguido que Suiza ceda en ciertos casos, abriéndose a la posibilidad de colaborar con las agencias tributarias de algunos países o la justicia internacional, pero no han logrado tambalear la fuerte barrera que la diferencia de la banca mundial.

Entre sus contras, probablemente se encuentra la falta de control que la oficina de impuestos nacional puede hacer a sus contribuyentes, nacionales o extranjeros, ya que el ciudadano debe declarar su riqueza y el Estado no puede conocer a través de sus bancos la información exacta de eso que dicen tener. Sin contar que los grandes narcotraficantes, dictadores y delincuentes mundiales han protegido y siguen protegiendo su riqueza en muchas cuentas suizas a las que nadie puede acceder.

Precisamente por su riqueza, su espíritu cívico y su perfeccionismo, ciertos tópicos suizos suelen ser ciertos. No deja de sorprenderme su capacidad de organización en la esfera pública y privada, su sistema de educación escolar y profesional que contempla la posibilidad de una formación técnica y/o artesanal que puede avanzar hasta el nivel universitario y su diversidad de idiomas.

Todo ello sin olvidar el encanto de sus poblaciones, fruto de la esmerada cura por sus jardines, la belleza de sus países alpinos o de verdes praderas, cascadas, lagos, ríos y riachuelos que encuentras repartidas en sus 42.000 km2 de extensión.

*Heidi es el nombre de un libro infantil de 1880 de la escritora suiza Johanna Spyri y que fue llevado por primera vez a la televisión por productores japonés en una serie de dibujos animados. La novela recibe el nombre del personaje protagonista de la historia, Heidi, una pequeña niña que vive en los Alpes suizos cercanos a la frontera con Austria.

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Buscando visa…

« Eran las cinco ‘e la mañana ; un seminarista, un obrero
con mil papeles de solvencia, que no les dan pa’ ser sinceros.
Eran las siete ‘e la mañana, y uno por uno al matadero
pues cada cual tiene su precio
; buscando visa para un sueño.»
(Canción: Visa para un sueño / Juan Luis Guer

Meses atrás recordé lo difícil que es obtener una visa para visitar Europa. Mi madre quería acompañarme en un momento especial en mi vida y entre la materialización de nuestro deseo y la realidad nos encontramos como siempre: el gran muro de la visa. Soy colombiana y española nacionalizada. Todo y que por motivos familiares estoy pasando una temporada en Italia, ya hace nueve años llegué a Cataluny (España) y desde entonces ninguna persona de mi familia ha podido visitarme, espantados por lo que les parece un infranqueable obstáculo.

Torre Inclinada de Pisa

Torre Inclinada de Pisa / Fotografía: Benjamin Schaller

Desde mi llegada he realizado el recorrido de la mayoría de personas inmigradas. Una primera etapa de conocimiento y subsistencia, que da paso a una segunda fase de adaptación acompañada del sentimiento de afecto por el lugar que te ha adoptado y donde has elegido vivir. Por esto, considerándome una ciudadana activa y respetuosa de las leyes, encuentro injusto que debamos “pagar justos por pecadores”.

Los colombianos somos un caso muy particular. Debido a los conflictos internos que afronta el país y el tráfico de droga, los gobiernos internacionales consideran que todos los colombianos somos delincuentes. Obviamente es una mínima parte de la población que se encarga de destruir el país, mientras que a la gran mayoría de personas, que somos ciudadanos comunes y trabajadores se nos ha condenado a ser prisioneros en nuestra tierra.

Si naces en Colombia y quieres visitar cualquier país del mundo te encuentras con que en el 90% de los casos necesitas una visa. Los requisitos y la dificultad depende de la fuerza y el poder económico del país elegido, porque están convencidos que todos quieren emigrar o delinquir, afirmación completamente falsa. Por ejemplo, el caso de mi familia que nunca se ha planteado como posibilidad vivir fuera de su ciudad, donde tienen estabilidad y fuertes lazos afectivos.

Para ilustrar las dificultades describo algunos requisitos que deben cumplir los colombianos si quieren visitar a un familiar en España. Al posible viajero le piden, entre los 14 requisitos: certificado laboral, las tres últimas nóminas, el pago de la seguridad social de los últimos tres meses, acreditación de medios suficientes en Colombia que pueden ser: Declaración de la renta del último año fiscal, tarjetas de créditos con saldo, extractos bancarios de los tres últimos meses con saldo disponible, depósitos a termino, fiduciarios o de ahorros, etc. y hasta certificado de salud. Luego algunos requisitos para el que recibe la visita son el certificados de nacimiento, matrimonio, etc., para comprobar su parentesco y la carta de invitación expedida por la Policía Nacional en España.

El caso más injusto es el trato que recibimos de países latinoamericanos con los que hemos firmados convenios de libre circulación que no se respetan como el caso de Venezuela, Panamá y Chile. Condición que no es reciproca para sus nacionales que pueden entrar a Colombia o con un documento de identidad o el pasaporte.

¿Quiénes necesitan visa para entrar en España y/o los países miembros del espacio Schengen?

En principio todas las personas que visiten la península necesitan visado, excepto los ciudadanos de la Unión Europea, Islandia, Noruega y Suiza.

Se establecen otras excepciones para aquellas personas que quieran realizar una estancia inferior a 90 días y sean  ciudadanos de Andorra, Argentina, Australia, Austria, Brasil, Brunei, Bulgaria, Canadá, Chile, Chipre, Costa Rica, Croacia, El Salvador, Eslovaquia, Eslovenia, Estados Unidos, Estonia, Guatemala, Honduras, Hungría, Islandia, Israel, Japón, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Malasia, Malta, México, Mónaco, Nicaragua, Noruega, Nueva Zelanda, Panamá, Paraguay, Polonia, República Checa, República de Corea, Rumania, San Marino, Santa Sede, Singapur, Uruguay, Venezuela, regiones administrativas especiales de la República Popular China de Hong Kong y Macao.

En el listado he querido resaltar los países latinoamericanos que no necesitan visado, porque se pone de manifiesto que el requisito se les ha impuesto a los países de donde proviene el flujo masivo de inmigración iniciada hace aproximadamente 20 años.

Pisa- ItaliaEn realidad, el discurso de las fronteras es un tema en el podríamos extendernos, sobretodo porque la historia nos demuestra que es un instinto, en mi opinión, un derecho del ser humano, el buscar en un algún lugar medios para subsistir o nuevas oportunidades. Sin contar que muchos de los actuales países ricos han contribuido al empobrecimiento de los que están en vía de desarrollo, al dedicarse sólo a la explotación económica sin contribuir a su crecimiento.

Por eso, creo que es bastante discutible como se ha planteado la visa como tal.  Tampoco debemos desconocer que las reglas son necesarias para evitar que una desordenada política migratoria favorezca las situaciones precarias, la explotación y la incapacidad de acoger socialmente y laboralmente a todos aquellos que deseen vivir en un país.

Siempre he pensado que se quiere controlar, se podría hacer. Una vez se tiene el registro de entrada de una persona el familiar que lo acoge, el tiempo de estancia, si controlas puedes saber si el extranjero salió o no el territorio. De esta manera, familias enteras podrían reencontrarse cada vez que lo consideraren oportuno, conocer otras maneras de ver el mundo y regresar para aportar experiencia a su país.

Afortunadamente, esta vez el final de mi historia no es triste. Luego de una gran cantidad de requisitos para el visado italiano (país donde actualmente vivo y que me exigió un aval bancario por valor de 2000€ a su nombre) Mi madre está y estará conmigo para ver nacer a su tercer nieto y mi primer bebé.

Versión en castellano del artículo “Buscant visa…”  escrito para www.nouscatalans.net

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Pisa a la luz de las velas

La noche del 16 de junio se respira olor a parafina y euforia colectiva.

La luce de 120 mil velas iluminaron la noche del jueves las calles de la rivera del rió Arno, en Pisa. La Luminara, espectáculo que se celebra ininterrumpidamente desde la época medieval, da inicio a las fiestas del patrono de la ciudad, San Ranieri. Una tradición que a partir de la edición del 2011 forma parte del Patrimonio de la Humanidad.

Como todo espectáculo se prepara con mucha antelación e inicia con la instalación de los soportes donde van colocadas una a una las velas, de la mano de un ejército de voluntarios y operarios públicos.

Durante la noche del 16 de junio se respira una mezcla entre parafina y euforia colectiva. Los jóvenes salen a la calle desde la tarde para hacer el aperitivo, entre tanto se van encendiendo lentamente los ánimos y la ciudad. Una operación que inicia sobre las seis de la tarde y acaba aproximadamente tres horas después.

Cae la noche y todos: jóvenes, familias enteras y desprevenidos turistas ocupen la vía Lungarno para admirar otra imagen de las fachadas de los palacios públicos y privados en un día donde el Comune (ayuntamiento, alcaldía) disminuye su factura en alumbrado público, mientras que magnifica el encanto de una ciudad que cada año y sólo durante una noche, es iluminada con el romántico calor de las velas.

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Déjà vu

Girona y Pisa, dos ciudades distintas dos postales muy similares.

Pisa (Italia)

Edificios coloridos en tonalidades de amarillo y terracota, puentes que unen un centro dividido por un río y una arquitectura con cierta similitud estética me hicieron pensar en Girona (España) apenas observé el centro de Pisa (Italia).

La divertida broma del destino que me hacía recordar tan nitidamente el lugar que había dejado atrás para iniciar una nueva aventura en Italia, era una impresión superficial pero desconcertante. Luego de conocer y vivir en los dos lugares, las diferencias son evidentes.

Girona (Cataluña)

El pequeño episodio de reconocer dos lugares tan distintos pero visualmente tan parecidos me hizo recordar que ya alguna vez algún rincón de Europa me había recordado  alguna calle en Barranquilla (Colombia). Seguramente no seré la única. ¿Cuántos Dèja vu arquitectónicos abrá por el mundo?, ¿Conoces alguno?

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El circolo de la diversión pisana

Para ir a bailar en algunas discotecas, frecuentar salas con espectáculos en vivo, comer en cierto tipo de restaurantes o escuchar música en un bar alternativo, tienes que estar afiliado a una especie de club denominado, Circolo, los más importantes son de propiedad de la iglesia Católica.

Según el Comune di Pisa el 41% de la población pisana ocupada trabaja en el sector del servicio, en el que se incluye el ocio y el turismo. Hasta aquí ninguna novedad.

Parte de esta oferta de restauración funciona como cualquier negocio privado, pero en realidad no es así del todo. De la oferta de bares que pone a disposición la ciudad muchos pertenecen a un Circolo, una especie de club sin alma que te permite, dejando tus datos y una cuota gratuita o que oscila entre 5 y 10€ al año, acceder a la infraestructura y poder hacer lo que harías en cualquier bar: reunirte con amigos, beber cervezas, escuchar música o disfrutar de presentaciones en vivo.

Una curiosidad que no me dejó indiferente porque luego supe que el más grande circolo está fuertemente ligado a la iglesia Católica. Me han explicado que muchos de esta clase de negocios privados forman parte de un circolo más por temas fiscales que otra cosa, o lo que es lo mismo buscan una vía para pagar menos tasas. Un dato lógico pero sin confirmación oficial.

De todo esto para mi lo más curioso es que la iglesia reciba algún beneficio de negocios donde se venden bebidas alcohólicas. Todo esto me recordó lo irónico que me resulta el financiamiento de la sanidad pública en Colombia con los impuestos generados por el tabaco y el alcohol. Bueno creo que en todo el mundo es un poco lo mismo.

No todos los bares pisanos forman parte de esta especie de clubes, pero como se presentan de cara al público: fachadas juveniles decoradas con colores fuertes y grafitis o por la oferta de ocio atrayente: actuaciones en vivo o salas de baile latino, etc., sorprende que no funcionen como cualquier negocio donde el único vinculo que se establece es la oferta y el servicio pagado.

Eso si, canjeando tus datos personales (nombre, teléfonos, email, fecha de nacimiento, etc) por una tarjeta puedes ser cliente de un local determinado. ¿Mis datos costarán lo equivalente a este derecho de admisión?

Curioso ¿qué les parece?

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